Como ya sabemos, en el país (y en la región) las familias conformadas por dos madres lesbianas carecen de reconocimiento y protección legal. Así es como sólo la madre que se embarazó tiene deberes y derechos en relación al hijo. Esto nos lleva a una serie de sentimientos/ pensamientos encontrados: a la vez que disfrutamos nuestras familias nos imaginamos cosas espantosas que nos pueden pasar y la desprotección que eso acarrearía.
No vamos a ahondar en esas historias pero sí vamos a proponer una serie de resguardos que, en caso de problemas, pueden ayudar a pelear por nuestros derechos y los de nuestros hijos e hijas.
La recomendación general es llevar un registro familiar documentando el proyecto compartido. Las siguientes son algunas estrategias para demostrarlo en caso de necesidad:
- Dar cuenta de que la pareja estaba junta antes de la gestación del niño.
En las parejas heterosexuales el matrimonio determina la presunción de que el niño es hijo de ese padre. La idea es argumentar lo mismo: como la madre no biológica estaba junto con la biológica al momento de la gestación también es la madre. Según la jurisdicción se puede realizar a través de la Unión Civil o certificado de convivencia. También se pueden buscar otras opciones como figurar como familia en la obra social y/o prepaga, tener constancia de que compartían el mismo hogar, una cuenta común en el banco, etc, etc. Cuantos más antecedentes mejor.
- Tener certificados médicos (o los que se les ocurran) sobre la participación de ambas en el proceso de concepción, embarazo y parto.
En caso de inseminaciones con donante anónimo se le puede solicitar al/ a la profesional que realizó el procedimiento un certificado que la fecha de realización de la inseminación y el carácter, es decir, con semen de donante anónimo, la presencia de la madre que no se embarazó en todo el tratamiento y su relación con la otra madre.
También se le puede pedir al/ a la obstetra: que después del nacimiento extienda un certificado indicando la presencia y el vínculo de la madre que no se embarazó durante los controles prenatales, el parto y los controles post parto.
Otras posibilidades son pedir certificados similares si la pareja asiste a clases de eutonía para parejas embarazadas, gimnasia, natación, charlas sobre parto, lactancia, etc.
- Luego del parto se puede realizar un testamento con designación de tutoría.
En este caso la madre biológica deja testimonio de que en caso de enfermedad o muerte su deseo es que la otra madre sea quien quede a cargo del/ de la niño/a.
- Registrar la participación de ambas en la vida del/ de la niña/o.
Y acá vale (casi) todo. Invitaciones de cumpleaños, registro como familia en la obra social, buscar la manera de comprobar que ambas aportan a la manutención y cuidados del chico, pruebas de convivencia familiar, fotos, figurar ambas en la historia clínica del pediatra, firmar ambas los cuadernos de comunicación escolar, etc.
Ninguna es de estas estrategias es determinante ni mucho menos. Lamentablemente sólo vamos a saber si funcionan o no cuando cuando alguna de nosotras tenga la necesidad de utilizarlas. Hasta entonces la alternativa que tenemos es tomar la mayor cantidad de recaudos posibles según las ganas y las posibilidades de cada una. Y el compromiso de que allí estaremos cuando alguna nos necesite.